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Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos

  • 18 feb
  • 2 Min. de lectura


Versión en video: https://youtu.be/NIWJf1hxxQs


Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado. (Salmos 1:1)


La primera palabra de este Salmo es “bienaventurado”, que como ya hemos visto en estos días, es bendecido por Dios, por tanto, es dichoso. Y en este versículo, Dios nos revela que la verdadera felicidad no se encuentra en seguir los caminos del mundo, sino en una vida apartada para Él.


El salmista nos advierte sobre tres peligros. El primero es andar en el consejo de malos. Esto significa aceptar el pensamiento y las ideas de quienes rechazan a Dios. El mundo ofrece filosofías y valores contrarios a la Palabra de Dios, pero el creyente debe tener cuidado de no dejarse influenciar.


En segundo lugar se nos advierte a no estar en el camino de pecadores. Ya no es solo escuchar consejos incorrectos, sino empezar a vivir conforme a ellos. Esto es peligroso, ya que poco a poco, el pecado se normaliza en la vida de quien camina en esta dirección. Y finalmente, la advertencia es a no sentarse en silla de escarnecedores. Este es el último escalón es la dureza del corazón. En este punto ya no solo se participa del pecado, sino que se desprecia a Dios y a quienes le siguen.


El creyente que quiere vivir en la verdadera bendición debe alejarse de estas influencias y buscar la comunión con Dios. Su delicia debe estar en la Palabra del Señor (Salmos 1:2), porque solo allí encontrará sabiduría, dirección y gozo verdadero.


Entonces, ¿a qué voces estamos prestando atención? ¿Es la voz de Dios la que guía nuestras vidas o son las filosofías del mundo? Decidamos hoy deleitarnos en su Palabra y vivir apartados para Él.

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